Hoguera de vanidades
Hace un rato atrás estaba haciendo un trabajo con mis compañeras de la universidad, vía messenger, es que así son esta mujeres, cibernéticas totales, en realidad, son mas flojas que yo, ni siquiera quieren pueden quedarse en la biblioteca hasta tardías horas para hacer una porquería de trabajo.
Reconozco que soy sumamente floja, pero si hay que hacer algo, allí estoy, aunque me muera de hambre y cansancio.
Cada vez que hacemos un trabajo, me herve la sangre, porque todas quieren decir algo, todas quieren dar con la palabra clave, la idea perfecta, y entre tanta idea brotada de las vanidades ocultas de cada una, se logra un trabajo lleno de faltas garrafales, sin concordancia, no importa que nos saquemos mala nota, todas imprimimos lo que quisimos, todas saciamos nuestro afán de saberse percibidas. Eso es lo que importa.
Me da lata decirlo pero estoy inserta en una hoguera de vanidades, y mas lata me da cuando debo reconocer que yo soy parte de ella, que siento rabia porque quisiera ser solo yo, y siento rabia cuando la adriana intenta sobre pasarme, y jura creerse mejor que yo, cuando para lo único que sirve es para pensar en tener algún día sexo, en hablar del pene a cada rato, y escupir mil groserías.
Me voy, necesito calmar la furia que aun perdura...

